lunes, 14 de junio de 2021

Monja en oración

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En la Exposición Regional de Valencia de 1883, Sorolla obtiene con Monja en oración su primera medalla de oro. Esta obra, como tantas veces se ha repetido, está inspirada en Santa Clara en éxtasis, un cuadro de su maestro Francisco Domingo.

Probablemente, fue su primer biógrafo, Rafael Doménech, quien habló de esta inspiración que para él no suponía más que «la influencia natural ejercida por un maestro de prestigio en un artista incipiente». Y continúa Doménech: «Domingo había sugestionado a los artistas valencianos. Se dibujaba a la manera de Domingo en la clase del natural de la Academia de Valencia, y en su clase de colorido se pintaba a la manera de Domingo». Aunque esta influencia dura poco, no ocurre así con la admiración que Sorolla siente por su maestro, a quien sigue recordando cuando prepara su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid: «Domingo fue el faro que iluminó la juventud de mi tiempo no sólo en Valencia, sino en toda España. Reunía todas las cualidades del artista soñado», y añadía: «¡Tanto amé al hombre, cuanto admiré al artista!».

Clotilde en la playa – 1904

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En 1904 empieza a enfrentarse con el retrato al aire libre como vemos en “Clotilde en la playa”.

Clotilde sentada de perfil, junto a la orilla del mar en una banqueta oculta por sus ropas. Viste traje blanco y se defiende de los rayos del sol con una sombrilla ribeteada de encaje, apoyando el mango en su hombro derecho y el puño en su mano derecha. Al fondo, las aguas del mar.

El Botijo - hacia 1904


Niña comiendo manzanas - 1896


Amanecer. Playa de Valencia

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“Amanecer. Playa de Valencia” de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson es uno de los veinticinco cuadros que Sorolla pintó en Valencia en 1907, poco antes de Navidad. A pesar de ser un cuadro de playa, en él no está presente el sol.

Está pintado justo antes del amanecer. Aunque la obra se centra en el mar y no aparece la línea del horizonte, en el rompiente de las olas se adivina que ya clarea. La calidad de luz de esta obra y la delicadez a del ambiente que la rodea dan a la composición una sensación de paz, serenidad y también de cierta melancolía, poco común en sus obras de mar.

Blanca Pons-Sorolla en “Pedro Masaveu. Pasión por Sorolla”

La vuelta de la pesca – 1898

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“La vuelta de la pesca”, 1898 del Museo Nacional de Bellas Artes – Argentina

Elenita en la playa de Asturias - 1903


María mirando los peces -1907

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“María mirando los peces”, 1907. Pintado durante la estancia de la familia Sorolla en La Granja de San Ildefonso este cuadro muestra toda la elegancia de María la hija mayor de Sorolla que acaba de recuperarse de una gravísima tuberculosis. Su padre, feliz, la pinta numerosas veces durante ese verano

Pescadoras valencianas - 1903


Playa de Valencia a la luz de la mañana – 1908

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Esta obra está pintada por el artista español Joaquín Sorolla y Bastida en el año 1908. Se trata de un lienzo pintado al óleo que en la actualidad forma parte de los fondos de la Hispanic Society of America situada en Nueva York.

De hecho en esta Hispanic Society of America se conservan algunas de las obras más emblemáticas de este pintor valenciano, y eso que estamos hablando de un pintor muy prolífico ya que se estima que la producción de Sorolla es amplísima, porque hoy en día se cuenta con más de 2.200 obras catalogadas con su autoría.

Idilio en el mar – 1908

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Idilio en el Mar ó Sea Idill como también se le conoce en inglés es una obra del pintor Joaquín Sorolla y Bastida, muy original en cuanto a su composición, la obra muestra una pareja de niños jugando en la playa de Valencia de mediados del siglo XX.

En esta obra que es de las más importante del autor, se pone de manifiesto la voluntad del artista de captar a plena luz la espontaneidad de los cuerpos infantiles.

Playa de Biarritz - 1906

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Sorolla pinta esta nota de color en la playa de Biarritz. Es la primera vez que el pintor pasa junto a su familia el verano en esta ciudad del sur de Francia y como en viajes posteriores a San Sebastián, descubre allí una belleza plástica muy diferente a la que había visto hasta entonces en las playas del Mediterráneo.
Al contrario que en Valencia, donde los protagonistas de sus obras habían sido ante todo pescadores o trabajadores, en Biarritz, centro del veraneo más selecto, Sorolla plasma a las clases altas con sus mejores galas resguardadas bajo los toldos rayados o que pasean por la playa inundándola con el blanco de los vestidos vaporosos, los sombreros de gasas y las sombrillas.
En esta nota de color, Sorolla capta este ambiente, en el que sintetiza con un enfoque fotográfico el gesto del personaje, sorprendido en un momento de descanso, con una labor entre sus manos con la luz coloreada que se filtra a través del toldo rayado sobre la vestimenta y la arena.
En las playas de Biarritz como en otras ciudades del Norte, Sorolla realiza una mayor proporción de rápidos apuntes que cuadros de gran formato en gran medida debido a la gran afluencia de gente en la playa y a la constante variación del tiempo.

El bote blanco. Jávea (1905)

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El bote blanco. Jávea (1905), pertenece a uno de los momentos más apasionantes de la obra de Sorolla: el verano en que pinta deslumbrado por la limpieza de las aguas de Jávea y la intensidad de los colores que adquieren los reflejos sobre el fondo oscuro de las rocas: su paleta se enriquece con verdes, turquesas o anaranjados insólitos en su producción, y azules ultramar particularmente profundos, y el pintor se apasiona con el desafío de pintar bajo las aguas transparentes el doble movimiento de los cuerpos infantiles que juegan y de las olas que descomponen y recomponen sus siluetas.

“El descubrimiento de Jávea había supuesto un potente adalanto en el estudio de la luz. , en 1905 se preocupa de recoger los valores cromáticos y lumínicos descuidando preconcebidamente cuando se relaciona con la forma. Es el periodo de sus grandes conquistas como colorista multiplica los recursos de su paleta llegando a conseguir resultados prodigiosos” Blanca Pons- Sorolla, 2005

Tarde de Sol en el Alcázar de Sevilla – 1910

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