Tiene don Antonio Gomar en este retrato cincuenta y tres años, y Sorolla utiliza el formato apaisado, del que tanto gusta para amigos y familiares. Es una forma menos académica y el representado se mueve en la escena con una mayor naturalidad, en este caso medio riéndose, en un medio cuerpo escorzado de tres cuartos a la izquierda, en primer plano, lleva un cigarrillo encendido, cuyo humo asciende de forma voluptuosa hacia el rostro.
