El retratado cuenta cuarenta y cuatro años y lo presenta Sorolla en busto prolongado, sin llegar al medio cuerpo, de tres cuartos a la derecha. Medio despeinado y con barba y bigote no recortados, dotándole de un aspecto bohemio, potenciado por la camisa blanca con chalina oscura y encima una bata de pintor. Ejecución muy suelta en chaqueta y fondo, muy realista y minuciosa en el rostro. Sorolla ahonda en la psicología de sus retratos varoniles, en los que reduce su paleta a unos pocos tonos.
