
En 1907 su hija María convalece en El Pardo de una grave tuberculosis, y Sorolla la pinta entre gloriosos contrastes de amarillo y malva, sentada bajo su sombrilla, pintando, a su vez, el agreste paisaje.

En 1907 su hija María convalece en El Pardo de una grave tuberculosis, y Sorolla la pinta entre gloriosos contrastes de amarillo y malva, sentada bajo su sombrilla, pintando, a su vez, el agreste paisaje.
“Dedicada a todos los que siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales.” ― Albert Espinosa